REDI, LOS TOROS Y LOS CATALANES
REDI, LOS TOROS Y LOS CATALANES
Buenos días Pepe.
Hola REDI, ¿qué tal?
Ando rumiando el tema de los toros y su abolición en Cataluña.
¿Y, qué conclusiones has sacado?
¿La verdad sin tapujos?
Claro, como siempre…
¿Qué va a pasar con los catalanes, ahora, cuando salgan de Cataluña?
No sé, supongo que nada, igual que siempre.
Yo pienso, que deberían portar farolillos rojos encendidos en los cuernos para que, no se les confundiese con los toros.
¡Madre de Dios bendita, lo que acabas de decir! ¿Cómo se te ocurre semejante barbaridad?
Tú sabes, que una fiel servidora tuya es muy culta, y leyendo hace años a Enrique Jardiel Poncela, me mondaba de risa leyendo su pregón de fiestas de un pueblo, más o menos, supongo, parecido a Cataluña.
En dicho pregón, el buenísimo de don Enrique, decía lo siguiente aproximadamente: “Se ruega a los mozos que porten farolillos rojos en los cuernos para que no los confundan con los toros”.
“Que al paso de la banda de música del pueblo, la gente no chupe limones”.
“En el cine, el que no se entere de la película, que le pregunte al de al lado, pues ésta no se va a estar volviendo atrás continuamente”.
Y, así continuaba dando instrucciones el pregonero, seguido por todos los niños. Turuuuuuu, se hace saber…
Joder REDI, me dejas confuso. Sin embargo, aún no me has anunciado en realidad qué piensas de esa anulación de las corridas de toros en Cataluña, y el revuelo que se está montando.
¡Ay Pepe, cuánto te queda por aprender! Eso, ha sido un paripé en plena canícula. Una cortina de humo que se ha sacado de la manga Zapatero y sus amiguetes los políticos catalanes. Entre el Mundial de fútbol. Nadal en Roland Garrós y en Wimbledon. Contador en el Tour de Francia, la victoria de Alonso y ahora esto. Se pasa el verano, con las mismas penurias pero, con todos más jodidos. Entretanto, se le gana tiempo ante las miserias más primarias.
¿Qué crees que te van a decir, si realizas una encuesta sobre toros sí o toros no, en una de las muchas colas del INEM, a esos millones de parados que siguen allí de pie, con el botijito de agua fresquita para mitigar el calor?
No lo sé, pero supongo que al entrevistador lo mandarían lejos, lejísimo y “a fer la ma”. Ya sabes REDI, los valencianos poseemos dos superlativos de lejos.
Si, ya lo sé, ¡qué una no es tonta!, y aunque maña de cuna, linaje y alcurnia, ya he aprendido a hablar el valenciano.
Ahora supongo, amado Pepe, que todos vegetarianos, como yo con esta crisis. Pues, pobrecitas vacas, con esos solomillos y chuletones tan hermosos que dan. No se podrá sacrificar a ninguna. Todas sueltas por la calle como en la India.
Con los toros más de lo mismo. Hasta que mueran en unos asilos creados específicamente para dicho fin.
Los huevos se acabaron. ¡Menudo maltrato, para las pobres gallinas! Siempre encerradas toda una vida, en una jaulita de veinticinco centímetros cuadrados, y siempre poniendo, para luego ser sacrificadas, y vendidas a pedazos para los cociditos. Ahora, todas sueltas por los campos.
¡Y, qué decir de los pobres cerdos! ¡Ay, Virgen de los Remedios! Viajan hacinados en camiones kilómetros y kilómetros camino del matadero. Llegado allí, chillan al ver cercana su muerte y los apiolan primero, para darles el golpe de gracia más tarde sin piedad. ¡Hala, longanizas, solomillos, morcillitas, manetas, jamones riquísimos y un largo etcétera!
La caza quedará prohibida. Pobres venados y ciervos, sacrificados a distancia y al descuido por Baltasar Garzón y todos los señoritos de tronío de España. Se acabaron las fiestas cortijeras. Si yo te contara sobre lo que se hace en esas monterías, te podía sorprender, querido Pepe. Puras orgías.
Nada de comer, “foi” ni carne de pato, con lo rica que está en las paellas al más puro estilo valenciano. Lo mismo pasará con los conejos, las perdices y con toda la fauna. Prohibido, cazar o asesinar a un jabalí. No dudes, que el animal, acosado por los perros hasta que le llega la muerte alcanzado por los disparos de los escopeteros de turno, sufre una barbaridad, y luego, como los hay tan burros, no los acaban de matar durante un buen rato.
¿Y, qué hablar de la caza del zorro en Inglaterra, que el pobre acaba destripado por la manda de los perros, ante la mirada complacida de la alta aristocracia inglesa? ¡Eso, se acabó! Carod Rovira, visitará a Isabel II, y lo someterá en el Parlamento Inglés. ¡Me da la risa, sólo de pensarlo!
Más de lo mismo con los peces, nada de pescar atunes, ¿tu, sabes lo que sufren los pobrecitos? Ni mariscos, ni las pijotas de Andalucía, las acedías, los bogavantes, las langostas, los meros, el pez espada, etcétera.
Y en Corea que se comen a mis congéneres, ¿qué me dices? Me da repelús de pensarlo. Yo en una mesa de comensales. ¡Dios mío, no lo permitas nunca!
¿Y, los Mac Donald?, adiós a los perritos calientes, las hamburguesas, las costillitas de cerdo y demás…A lo mejor, Zapatero convence a Obama para que cierre todas las cadenas de hamburgueserías del el Mundo.
No olvides querido Pepe, que todos los animales son criaturas de Dios, y a partir de ahora, se las respetará a todas. Y, a mí esto me da mucha pena. Aún recuerdo, un día que me invitaste a un asador y, vaya carne buena que comimos, me puse morada. ¡Claro que, entonces, aún no mandaba Zapatero, eran otros tiempos!
Bueno, basta de verborrea, ¿estás a favor o en contra de la abolición de las corridas de toros?
Yo, estoy en contra de todo lo que provenga de Cataluña y, de los catalanes…Compañías de seguras, alimentos, coches, “butifarra catalana”, medicamentos, todoooooooo, para que me entiendas. ¡Y, vivan los toros, las corridas y esos toreros guapísimos!
Bueno, es una opinión más de una pobre criatura cánida.
¡Gracias REDI, por tu disertación!
De nada Pepe, para esto estoy, para ilustrarte…
Capricho.
José Pardo nace y convive con la extrema pobreza, pero muy alejado de la miseria. Tras pasar sus primeros años de vida en Bétera, montados en un carro de su abuelo paterno, se traslada con sus padres y hermana, y los pocos enseres con los que contaban, a una finca donde ejercerán como personal doméstico al servicio de unos grandes señores.

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