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Archivo para Enero, 2009

TIEMPOS DE SOLIDARIDAD

Sábado, 31 de Enero de 2009

   Se ciernen malos tiempos en el horizonte cubierto por negros nubarrones que no auguran nada bueno. Igualmente serán tiempos de patrañas y engaños. La mente humana, ésa de la mala gente, siempre dispuesta y preparada para vivir del más pobre se verá multiplicada. Los ardides igualmente serán varios y de variopintas índoles. Deberemos estar prestos y precavidos para no caer en creer en euros a 50 céntimos. Las llamadas con mensajes cortos para ganar algún euro fácil se multiplicarán ante la mirada hacia la otra vereda por parte de las pertinentes autoridades y con el beneplácito de la Justicia, ésa de la venda en los ojos y con el fiel de la balanza cada vez más desequilibrado. Pero al margen de todo ello, creyendo en el Divino Hacedor o sin creer en Él, son tiempos de solidaridad humana con vecinos y conocidos, con parados y con la gente que nos rodea más desfavorecida. Nuestros dispendios no se hacen necesarios que sean cuantiosos, pero si se puede, por poco que sea ésta prestar ayuda a nuestros semejantes; será importante y, siempre desde la mirada puesta en la lontananza del placer de dar a cambio de nada. No esperar ni gratitud. La gratitud es la propia conciencia de cada uno. Al igual que la caridad, una virtud teologal en la que no creo como tal pero que se hace necesaria practicar y mucho más ahora.

   En mi mente están los primeros años de la década de los 40. La necesidad era tan intensa como la propia solidaridad con el enfermo, el tullido, el pobre y el indigente. Nuestros mayores nos enseñaron a besar el mendrugo de pan que se nos caía al suelo, aunque raramente, era un bien de subsistencia y como tal era tratado. Ahora un pan, un litro de aceite, unos kilos de patatas, uno de arroz, unos huevos, leche, algo de ropa, etcétera, todo será un bien debidamente recibido desde el silencio de ambas partes. Esta será la solidaridad que estos tiempos desventurados nos soliciten alejados de la cicatería y de la mendacidad. ¡Ojalá que nuestros corazones escuchen la llamada de la necesidad ajena! Amén.

   Capricho.

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EL ABAD MARIANO

Jueves, 29 de Enero de 2009

 

   No sé porqué pero a mí Mariano Rajoy  me recuerda a un castrense abad en el desierto de antaño. Cuidada barba blanca y refinados labios casi femeninos, lo que le confiere cierto aire entre abad y abadesa, entre los toques de las campanas del convento anunciando las Vísperas y Maytines. Sin embargo ahora más bien escucho el tañido a muerto dentro del PP y el responso lento y de Oficio parece sonar en honor del Abad Mariano. ¿Quién hace tañer las campanas? No hay dudas que personajes internos y castrenses unidos al Abad. ¿Por qué lo hacen, don Mariano aún no es muy viejo, él aún se encuentra en edad de merecer? Pero los jóvenes no respetan las canas aunque éstas estén tintadas del color de la caoba. En realidad no engañan a nadie. Es un estorbo pero no se entera. Los más jóvenes y válidos empujan con fuerza, y el abad se refugias en su celda dispuesto a morir matando.

   Mala decisión don Mariano. Los mayores como usted y fracasados, deben de dar paso a los jóvenes y, usted desde su rincón y sin rencor si se le pide parecer ofrecerlo. De lo contrario callado. Sorber sopas con leche y sentado cerca de la mesa camilla con el brasero, la toquita de lana tejida con amor por la madre abadesa y a media tarde su tacita de chocolate calentito con bizcochos. Y ver si el PP consigue levantar cabeza, y ya, sin usted para bien o para mal.

   En cualquier caso creo que su partido perdió casi toda la credibilidad tras ocho años de gobierno autoritario sin mesura por un diminuto personaje con aires de dictador y que me recodaba a Carles Chaplin en su incomparable personaje de Charlot, pero lejos de hacerme reír me hacía llorar y lo que es peor, no tan sólo a mí.

   Hoy el PP está perdiendo sus papeles. Todos ellos. En la Comunidad Valenciana, el que parece ser su baluarte más fuerte y con menos fisuras, la gente se comienza a cansar de los repetitivos discursos grandilocuentes, y de la absurda miseria de caminar cogido de la mano de La Santa Madre Iglesia. Craso error cuando el deshielo eclesiástico que en los 60 anunciara Miret Magdalena desde la desaparecida revista Triunfo, haya llegado y sea una realidad.

   La miseria por la estúpida y empecinada postura ante una asignatura educacional obedeciendo las órdenes de un arzobispo llamado Gasco, ya cardenal y que, nos ha abandonado en busca de la gloria en la Curia  Romana les puede costar demasiado caro. La gente comienza a desesperar por la falta de hechos asequibles para los trabajadores y  para los pobres. El PP ha cogido la vereda equivocada sin abandonar la derecha a ultranza. El cercano tiempo dictará sentencia.

 

   Capricho.  

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ZAPATERO Y LA ISLA DE PASCUA

Miércoles, 28 de Enero de 2009

ZAPATERO Y LA ISLA DE PASCUA

   Desde el respeto que me merecen como personas usted y su familia y, desde el desprecio que siento por usted como Presidente de España, no tengo más remedio que comparar su pétreo monolítico rostro con el de los “moáis”.  Esas mudas enormes y estoicas estatuas de granito volcánico que con la mirada perdida en el infinito del Océano Pacífico, parecen esperar a alguien. No se sabe si esperando desde hace cientos de años que algún Zapatero llegase y les solucionase el problema de subsistencia o al cartero. Pero, no hubo modo, y allí siguen esperando al igual que hoy los españoles, éstos con la mirada perdida en el lúgubre presente y negro futuro. A la mar tan sólo la miramos como emergencia definitiva.

   No me agrada hablar mal de un Presidente que se ha hecho llamar de izquierdas, pero desde los primeros comicios tras la dictadura, después de su primer mandato ha conseguido que un servidor no votase al PSOE por primera vez, tampoco al “vividor” de Llamazares y por descontado que nunca a la derecha, pero he cumplido con mi deber y placer de acudir a las urnas y votar. Se me hizo tan largo y duro el franquismo que concurrir como ciudadano libre a depositar mi voto es sencillamente un placer.

   Cuando antes de ayer, le oí decir que usted no había engañado al pueblo, sino que simplemente se había equivocado con el tema económico, entre muecas y sin la mirada franca, me demostró lo peor de un Presidente. Si no reconoce que es un sinvergüenza, embustero, patrañero,  falsario y que posee la cara más dura que un “moáis”, sencillamente amigo Zapatero, es usted un inútil. Y, no existe persona que supere a un geta granítico, que un inútil. De ahí mi regla de tres.

   Si usted en marzo de 2008, en abril, mayo y junio desconocía a pesar de la apesadumbrada catadura de su ministro de economía, y ante su falta de atributos masculinos para decir coartado claramente por usted que, España se encontraba en peligro de entrar en una depresión económica, dado que la crisis ya la habíamos ahondado y la recesión igualmente, al margen de un posible sinvergüenza, definitivamente le catalogo como a lo que sin duda es: UN INUTIL.

   Lo siento, señor Presidente, pero es sencillamente lo que pienso de usted como político. Pero si es posible… líbrenos del mal y esfúmese, amén.

Capricho.

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LA RECESIÓN y EL FÚTBOL

Martes, 27 de Enero de 2009

 

   A más mayor, más torpe me veo y menos cosas entiendo. En plena recesión económica o depresión universal, la gente en Valencia, en un solo día se abona 4.000 personas al nuevo estadio. Pagan por algo intangible cada vez más dudoso en su plazo de entrega y con un futuro muy incierto.

   Me alegra ser conocedor de buenas noticias dentro de un panorama tan oscuro y, me excita saber que al menos 4.000 individuos viven ajenos a esta profunda crisis. Es un consuelo estar al corriente que éstos no les quitarán el pan a ningún necesitado ni incrementarán las listas de parados. Así veo la botella medio llena o medio vacía. Mal consuelo en estas horas de riguroso luto económico.

   Por otros lares, se habla que ver en breve y en directo jugar al Málaga con el Barcelona, así lo creo, costará la módica cantidad de 100 euros la localidad más barata y 200 la más cara. Demasiada “cara” para ser verdad.

   Grandes clubes hablan de pagar 80 millones de euros por un jugador y mejorarle su actual ficha de 9.000.000 de euros netos anuales. No sé, pero pienso que el Gobierno, caso de qué exista, debiera o debiese poner fin a estos atentados contra la dignidad humana. Contra la pobreza. Contra el paro. Contra las míseras y paupérrimas pensiones, contra los desahucios y, en contra de un larguísimo etcétera.

   Ya son muchas las criaturas familiares que hay en España literalmente en la calle. Evitemos una golfada más. Deseo añadir en contra del fariseísmo crónico, que un servidor posee dos pases de abonado al Valencia con acciones, aunque tan sólo de momento…

   Capricho.

 

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ENTRE LADINOS CAMINA EL TEMA

Domingo, 25 de Enero de 2009

 

   La sensibilidad de la banca es como “guardar agua en una cesta”. Se han pasado varios años dando y hasta, casi regalando préstamos hipotecarios a gente que en el mejor de los sentidos no poseía dónde caerse muertos. Con dos sueldos por debajo, entre ambos, de los 2.000 euros y debiendo de pagar una hipoteca a 35 años hipotéticos de bonanza económica de 490 euros mensuales.

   En cuanto ha caído el primer parado de la honrosa familia, se ha quedado la estirpe con sálvese las partes al descubierto, y ahora ¿Qué queda? El vil desahucio. La vergüenza. La zozobra absoluta de sálvese el que pueda y a cobijarse debajo de los puentes, pues muy pronto no habrán camas bajo techo y comida caliente en los centros de caridad, por la sencilla razón de que la caridad como virtud teologal no existe en el diccionario de la banca y cajas de ahorro de España, ni en el resto del mundo. Y éstos así como sus antecesores los hebreos sefardíes, ponen en práctica la usura avarienta permitida según las leyes, pero sólo la avaricia, ésta un pecado capital de largo alcance entre las entidades bancarias de cualquier índole.

   El Estado de España, tan taimado él como bellaco y astuto, sin disimulo le ha salvado los muebles de la bancarrota a los bancos, dándoles indigentes cantidades de miles de millones de euros. Ahora con ese dinero han montado inmobiliarias para vender los pisos incautados pero a los precios de origen. Nada de descontar lo recibido y venderlos más baratos. Me explico: Los bancos y cajas de ahorros con el dinero nuestro, el del erario público se están montando en el euro a costa de sus propios errores y de los que cometieron los millones de incautos que creyeron en su día que España era el edén que Zapatero voceaba cual feriante de antaño. De esta depresión económica mundial, los bancos saldrán más fortalecidos. ¡Como siempre!

   Este es el Gobierno que tenemos y realmente gozamos de lo que nos merecemos. Y esta es la banca que poseemos y que camina junta con el Gobierno, y ambos cogidos de la mano juegan a la tarara. Demasiada mierda para ser cierto pero desgraciadamente es lo que hay y, veremos la que queda o si dejan bastante para todos.

 

   Capricho.

 

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LA DEPRESIÓN ECONÓMICA GOLPEA DOS VECES

Domingo, 25 de Enero de 2009

 

   Y lo realiza sobre los más necesitados o sobre aquellos que más acostumbrados a ser pobres y menor posibilidad de maniobra poseen por mor de la edad y los achaques. Son los jubilados y muchos de los pensionistas. En total conformamos una comunidad en España de unos 9.000.000 de criaturas que viven el umbral de la pobreza.

   A muchos les ha golpeado hasta dos y tres veces. La banca y el Gobierno de España, hace ya varios años inventaron el PLAN DE PENSIONES para que llegada la edad del júbilo, el jubilado de turno, tuviese un dinerillo ahorrado, y pudiese descorchar al menos una botella de sidra. Pero son muchos los que lo han perdido, o al menos partes importantes, por bancos desaprensivos y por directores bancarios o financieros sin escrúpulos. El sistema estaba bien ideado. Poseer un sobresueldo añadido a la paupérrima pensión. Sin embargo, en estos convulsivos momentos y tras haber perdido hasta un tercio del mismo, el problema es dónde está seguro lo que queda y lo que se sigue ahorrando. Quizás en el fondo del mar, matarile, rile…, como las famosas llaves de la infantil canción.

   El mío, a principios del 2000, desapareció en más del 50%. El de mi esposa en la misma época, perdió cerca de 2.000.000 de las antiguas pesetas. En los últimos cinco años, su capital en una entidad bancaria, le ha dejado unos réditos de 476 euros. Cómo verán la miseria siempre golpea dos veces, como mínimo, a los de menos posibles.

   Un servidor de todos ustedes, se pregunta desde mi lejana inocencia, sin alcanzar ya y a día de hoy mi cansado pensamiento que los pájaros mamen, sino acabaremos perdiéndolo todo.

   Lo que el Gobierno ¿socialista? de España ha realizado con los jubilados este año 2008, ha sido simplemente propio de piratas del Caribe pero con patente de corso, se ha burlado de todos nosotros, nos ha estafado, timado y engañado. Se ha mofado y hundido en la mayor inmisericorde de las miserias. Y ahora les toca a los desfavorecidos que se van quedando sin techo y no, debido a la fuerza huracanada del viento. Cada día lo son más. Son una nueva legión de engañados por un capitalismo a ultranza y sin decoro, dentro de un Gobierno Socialista y que, ahora ya se hace llamar taimadamente Social Demócrata. Realmente no puedo más que sentir vergüenza, aunque no me quejo. Sólo lo siento por toda esta gente que sin estar preparados para el sufrimiento van a ser engullidos por la necesidad, el hambre y la pobreza más extrema. Ya sólo nos faltan las cartillas de razonamiento y con ellas la picaresca de poseer dos o tres domicilios para incrementar las mismas. Aunque hoy en día, engañar a la informática resulta más difícil.

   Sin que cunda el pánico nos ha alcanzado la hora de correr, aunque eso sí, con los pantalones bien apretados, no se nos vaya a ver el trasero.

   No deseo cerrar este crítico escrito, sin una reconsideración: ¿Realmente existe solución honrosa para los jubilados, gobierne quien gobierne? ¿O la solución quizás pase por crear un partido político propio, con los 9.000.000 que lo conformamos? No lo sé.

   Mañana hablaré del paro, de las hipotecas, de las depresiones profundas y de la pérdida de las viviendas. ¡Cuán poco ha durado la alegría en casa del pobre! ¡Porca miseria!

 

   Capricho.

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LOS MENESTEROSOS

Viernes, 23 de Enero de 2009

 

   Los necesitados, los pobres y los humildes vamos o van a ser muchos. Se hará necesaria la solidaridad entre todos. De los otros cabe esperar poco ya que serán menos, aunque no debo de olvidar que siempre los hubo muy solidarios con la pobreza desde la riqueza entre paréntesis. Buena gente y gente buena siempre las habrá con o sin posibles.

   Sin embargo, el núcleo férreo saldrá de los más desfavorecidos. Deberán aunar fuerzas y reconfortarse ante la adversidad. La ayuda psicológica para más de 4.000.000 de parados será importante, pero más lo será si se trata de algo tangible, poco, pero algo que cubra una mísera necesidad, ese atisbo de entrega y recepción inmediata que resuelve.

   Mucha gente vive la zozobra del paro. Otros lo esperan con miedo y desasosiego. Los jóvenes endeudados y sin trabajo sienten el frío sudor en sus carnes. Están dispuestos a todo y preparados para cualquier cosa. La mayoría. Su juventud y fuerza los posee de una valentía ante la posibilidad de encontrar un trabajo desubicado de su preparación y prestancia, pero, ven con desespero que éste tampoco existe, y esto, cada día se extiende más. Los tambores de las selvas han mandados sus mensajes desoladores. El negocio de las mafias de los cayucos ha sido desmantelado por la recesión económica de Europa. Ya no llegan a nuestras costas. Esas criaturas de color que se jugaban la vida y sus ahorros en busca del edén que voceaba con fuerza Zapatero, se mueren -en esos páramos de riqueza de un solo reyezuelo-  plenos de miseria, hambre, esclavitud encubierta y enfermedades incurables. Su mirada ya no se pierde de nostalgia allende el océano. Ahora es una mirada desolada y resignada comida por las moscas.

   En España, los españoles de siempre y, los que también lo son aunque de diferentes razas, deberemos azuzar el ingenio y ayudarnos los unos a los otros. Unas palabras, dos euros, un café con leche, un bocadillo, una pieza de fruta…todo valdrá. Lo peor queda para los desempleados cincuentones, sin oficios determinados, a éstos y, desde estas palabras de apoyo, les ofrezco el consuelo de que: “no hay mal que cien años dure”. Exiguo alivio pero verdadero.

   Lo que si deseo dejar constancia desde aquella niñez que Franco me robó, feliz pero exenta de todo bien material, aunque plena de amor por vecinos, tíos, abuelos y padres, y nunca falto de trabajo, fuese éste el que fuese, y no despreciando ninguno, es que el capitalismo avariento que nos ha hundido en un país gobernado por socialistas, debe de servirnos de aviso durante al menos dos o tres generaciones. Con ello, no me dejaré jamás engañar, por los Aznar, Rajoy –con gran parecido con un monje-  Aguirre, Camps, etcétera. Pero me duele el cansado corazón de que Zapatero no salga a la palestra cada día a prevenirnos y reconfortarnos con sus palabras vacías éstas o con contenido. Pero saber que detrás de un pueblo cada día más menesteroso hay un Presidente de Gobierno que nos respalda y busca soluciones con mejor o peor suerte pero que está aquí y con nosotros es muy importante. Pero de momento no aparece, aunque me consta que está ahí y que sigue cobrando del erario público.

   De los 10.000.000 de jubilados que un día alcanzaron la edad del júbilo, sin dinero para festejarlo hablaré otro día. Demasiada mierda para un solo escrito.

 

   Capricho.

 

 

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EN BUSCA DEL PROSELITÍSMO ATEO

Martes, 20 de Enero de 2009

Una campaña en busca del prosélito. Como todas ellas, unos poseen unos tintes claroscuros, y otros, simplemente oscuros o atenuados por la tiniebla en la que se encuentran sumidos.

El eslogan de los ateos para la captación de prosélitos la encuentro plena de dudas y, las irresoluciones son la peor confirmación para ser ateo. “Quizás Dios no exista”. Tan sólo quizás, y posiblemente, “o acaso”. A lo largo de mi vida he conocido a pocos ateos. Algunos me lo han confirmado, pero no he podido constatar cómo han alcanzado tal aseveración. Con los demás salvo con dos casos bien opuestos, uno me dio en qué pensar sobre la debilidad del ser humano.

Fue hace unos quince o veinte años. Me había confesado por mutuo propio que era ateo.

_ En realidad, no resulta ser malo o bueno. Tan sólo resulta un modo de poseer una ausencia absoluta y total, alejada de cualquier pensamiento sobre la fe dogmática y la existencia de Dios.

_ ¿Y, tú? Me preguntó con cierta ansiedad.

_ Pues estoy en tu bando, pero lo estoy desde siempre. No sé por qué, pero jamás conseguí creer. Y lo intenté con el interés ciego de los que siempre fracasan. Ya ves, nos conocemos bastante y jamás hablamos de ello, ¿Sabes por qué?

_ Seguramente por desconfianza.

_ No, sencillamente por carecer de importancia. Al menos para mí.

Hace unos diez años, sentados ante una cerveza, unos cacahuetes y unas almendras en un bar de pueblo, me espetó de nuevo sobre lo mismo, pero con el signo cambiado.

Ya era septuagenario, ahora será octogenario, aunque esto, ¿Qué más da?

La razón por la que se había convertido en creyente, era sencilla e incluso razonable al margen de ser un tanto ruin.

_ Verás, amigo Pepe, ¿Y si es verdad…por si acaso, voy todos los días a misa y tomo la comunión? ¿Qué te parece?

_ Lo mismo que cuando me dijiste que eras ateo. ¡Nada! Me resulta indiferente siempre que seas feliz.

_ El otro caso me ocurrió hace muy pocos días. Los dos poseían algo en común, la cultura, pero eran casos disímiles. De éste, quizá ya nunca sepa nada más sobre el tema. No le gustó mi indiferencia ante esta campaña emprendida, y que ya son dos, la otra en sentido contrario, y era de esperar de que con más medios pronto respondería, y así ha sido.

No me gustan las campañas que pretenden robar los sentimientos íntimos del individuo. No me gusta ser utilizado. Y mucho menos me gusta ese “quizás Dios no existe”. Y nada en absoluto que siendo ateo, pase de la ética o de la moral, para inmersos en el bosque de las dudas desde allí anunciar que: “disfruta de la vida” ¿Cómo, sin tabúes? Igual que los jipíes de los años 60, bajo el eslogan: “haz el amor y no la guerra”, cuando ambas cosas se realizaban al unísono, se seguirán haciendo y se realizaron con anterioridad.

Ser ateo no te diferencia del creyente, al igual que le ocurre al Sumo Pontífice con la palabra, que tan sólo resulta infalible cuando habla de “UN ACTO DE FE”. Por lo demás tan sólo es un hombre con sus defectos y virtudes. ¡Como todos! Pero, ante todo quiero dejar claro que: “La ausencia absoluta en la creencia de un Divino Hacedor, no te exime de vivir de acuerdo con las rigurosas normas de la Ética o Moral. Que, así sea.

Capricho.

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UN PASEO POR EL CAMPO

Viernes, 16 de Enero de 2009

   Los labradores en la post guerra, trabajaban incluso los domingos por la mañana. El sacerdote de un pueblo de Valencia, enfadado porque la gente asistía poco a misa, en especial los hombres, puso unos grandes altavoces orientados cada uno a los cuatro puntos cardinales en lo más alto del campanario. ¿De dónde los había sacado? ¿Y quién los había instalado? resultaba una incógnita y un secreto que guardaba el sacerdote con la ayuda de alguien, pero nada trascendía, salvo las dos santas misas que se oficiaban los domingos y, que amplificadas a través de aquellos cacharros alteraban la vida de los animales y humanos, pero el buen párroco de este modo pensaba que todo el pueblo cumplía con el primer mandamiento de la Santa Madre Iglesia: “oír misa entera, todos los domingos y fiestas de guardar”. Lo que desconocía el sacerdote de turno de aquel pueblo pequeño, era que la gente pasaba muchas necesidades y, por qué no, hambre en muchas ocasiones y que, la fe dogmática no se vocea, de tal modo que tan sólo recibía las maldiciones de turno desde debajo del lomo caliente y agachado de los labriegos sobre los surcos de la tierra que iban regando con su sudor. Se resignaban a escuchar ruido donde nunca lo hubo, dado que en el campo tan sólo existían sonidos.

   Los pequeños minifundios, salvo las masías de naranjos de los burgueses valencianos de la época, se trabajaban tras tener y ejercer algún oficio durante toda la semana. Los domingos al amanecer acompañados de algún hermano, cuñado, hijos varones de seis, siete o más años, o de algún amigo, lo dedicaban para sacarle fruto a las escasas dos fanegadas de tierra, unos 1.700 metros cuadrados, propias o alquiladas a medias con alguno de los nombrados. Se le robaban horas al sueño, al descanso y a la familia. La azada encallecía unas manos nobles y fuertes que con destreza trabajaban aquella tierra. Eran los mismos que hacía apenas un año habían empuñado por la fuerza de las circunstancias un fusil con desmaño y escasa puntería o con el sentimiento profundo de no cargar sobre su conciencia con una muerte humana de por vida, la de un español más, mal ubicado geográficamente al igual que él.

   Al final de la media jornada, normalmente se reunían con la esposa y los hijos en casa de los padres o los suegros a quienes respetaban por igual. En el corral, se lavaban con el torso desnudo y todavía sudoroso tras sacar un par de cubos de agua del pozo, invierno y verano. Se quedaban en calzoncillos de fina tela blanca, aquellos de los tres botones en la bragueta y acababan sus abluciones afeitándose delante de un diminuto espejo ya cascareado por los años y colgado en un pilar del porche. Secos y aseados, al más mañoso en el arte de cocinar la paella se encargaba de guisarla, en el suelo de tierra del aprisco, al lado del montón de estiércol y cerca del gallinero del que había salido el pollastre de turno y de la conejera con cajones de madera para las crías, patas del mismo material y la alambrada que la circundaba, de donde había aparecido el conejo a ejecutar. Mala suerte para éstos.

   Los niños, jugaban entre ellos, allí se juntaban todos los primos de la misma saga alrededor de padres, tíos y abuelos. Al domingo siguiente se juntarían en la otra casa, la de los otros abuelos del otro linaje y tan sólo cambiaban de ubicación; el resto del ritual era el mismo. Las últimas oraciones por José Antonio Primo de Rivera, por el caudillo Franco, y no sé muy bien por cuántos más ya hacía una hora larga que los vientos templados de nuestra región se los habían llevado tras el ITE, MISSA EST. Ahora, con la mirada atenta en la paella el mismo viento pero arremolinado por encima y salido de debajo de donde se ubicaba el manjar y del redondel de fuego, se llevaba en volandas el humo en busca de su libertad. Tras la paella que se acababa hasta el último grano y acompañada cada cucharada de arroz con un trozo de pan, llegaba un descanso reparador alrededor de la mesa, donde se calculaba cuántos meses más duraría Franco. Una mesa pequeña al lado de la de los adultos, con unas sillas y unos platos vacíos abandonados, eran mudos testigos de los niños que momentos antes las habían ocupado, y que ahora correteaban por la cambra y otros lugares jugando y quemando energías; y es que, la carne que crece no puede mantenerse quieta. Los hombres se habían puesto una camisa limpia y unos pantalones aseados. Fumaban y se pasaban la petaca y el librillo de papel entre sonrisas y con ensoñaciones sobre el resultado de sus cosechas.

   Pasado un tiempo, y cuando las mujeres habían fregado todo y guardados los enseres y tras que, algún hombre se asegurase que el fuego del corral estaba completamente apagado, y recogía los trozos de carbón y diminutos restos de leña sin quemar y los colocaba en la chimenea para ser usados esa noche, había llegado la hora del paseo. Se juntaban con algún matrimonio más. Al salir a la calle no faltaban los “colombófilos”, con su gorra ladeada, su cigarrillo o caliqueño colgando de sus labios entre apagado y encendido, miraban todos al cielo sin creer en Dios, esperando ver aparecer a su palomo acompañado de la paloma zurita a su grupa camino del palomar. Los campesinos que unidos se iban camino de los campos que hacía tan sólo unas cuatro horas habían abandonado iban delante. Los niños jugaban al escondite y corrían sin cesar. Las mujeres todas enlutadas, por un familiar u otro, charlaban entre risas. Los hombres también reían. El cuerpo había descansado un poco y el estómago estaba lleno. Recorrían los dos o tres campos correspondientes y calculaban el número de arrobas que podían conseguir de patatas. El paseo duraba algo más de una hora. Ante la insistencia de cada mujer éstos debían de arremangarse los camales de los pantalones para evitar ensuciar los bajos. Al día siguiente había que madrugar y esperaba una dura jornada. ¿Se vivía para trabajar? O ¿Se trabajaba para vivir? Más bien lo primero, pero había felicidad y solidaridad entre las gentes. Ese paseo hacia el campo, era como una rutina dominguera, parecía como si temiesen que les hubiesen robado su trabajo.

 

Capricho.

 

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MUERTOS POR EL GAS BUTANO Y, OTRAS INTOXICACIONES.

Miércoles, 14 de Enero de 2009

 

   Se ha creado cierta alarma con el número reciente de muertos a causa de las estufas de gas, y pocos recuerdan, que la estufa de gas butano se vendió en España a millones, al igual que las botellas de butano, las cocinas con o sin horno e incluso muchos frigoríficos para las zonas rurales donde no llegaba la corriente eléctrica. Las estufas de butano con las cuatro placas de fuego, dieron paso a las denominadas Butaterm, -era la marca que primero las sacó al mercado- ubicada ésta en Navarra, y decían y resultaba verdad que calentaban pero no quemaban, eran las estufas catalíticas de gas butano. El calor se expandía por convección y a través de las moléculas, salvo error mío. Y Cierto que el gas butano desprende CO y su gas, claro está, mata. Al igual que las denominadas estufas de gas camping, también se cobraron sus vidas. Pero en general, el gas butano, ha matado más por explosiones debido a la dejadez de las personas al no pasar las pertinentes revisiones. Salvo en suicidios.

   Durante mi niñez y adolescencia, hacíamos bueno el refrán de: “en enero no te separes del brasero”. Dado que la combustión del carbón vegetal expele CO; un gas mortal incoloro, inodoro y venenoso. La sabiduría ancestral y, yo me remito a la labriega en particular, hacía que la cocina, por denominarla de algún modo, se encontrara en el exterior de la vivienda –en el corral- nada más salir de la estancia que hacía de comedor y donde se encontraba una gran chimenea con un tiro tan amplio que se lo tragaba todo e igualmente que, por el mismo entraba cualquier cosa, a la izquierda y protegida por un pequeño techado, allí sobre un gran banco se encontraba instalada una pila de granito, sobre la cual, un servidor vio poner el agua corriente, y a mi pobre madre dejarse los riñones sobre una madera ondulada sobre la que realizaba las coladas, había un gran grifo de metal bruñido conectado a una tubería de plomo. A su lado y a la derecha, habían empotrados dos fogones de hierro forjado, sobre los que se quemaba el carbón vegetal, y encima de los cuales se depositaba la sartén, la olla o las planchas denominadas de carbón, ya que éste resultaba más económico que la luz eléctrica. En mi caso, mi padre y yo, de la gran leñera siempre repleta, debido a las podas de naranjos y árboles frutales o pinos y, que se encontraba unos treinta metros alejada de la cocina y a la intemperie, de vez en tanto nos producíamos nuestro propio carbón vegetal. Cuando llovía y se mojaba la leña, al preguntarle a mi padre porqué la teníamos a la intemperie, el me respondía:

    _ “Lo que la lluvia moja, el sol lo seca”. Y así era.

   En cualquier caso al llegar el otoño, debajo de la gran bancada que conformaba la cocina, mi padre la aprovisionaba de leña seca e igualmente hacía en el cobertizo del final del corral. Las previsiones de la gente del campo y su cultura.

   Divagando sobre el tema del CO y del carbón vegetal, cada mañana, mi madre sacaba afuera el brasero lo llenaba de carbonilla, hacía un hueco sobre ésta para depositar ramitas pequeñas de leña seca y le prendía fuego. Encima del pequeño promontorio por donde comenzaba la combustión, depositaba una pequeña chimenea de latón y, allí en el exterior permanecía hasta pasado el medio día cuando ya el carbón vegetal había expelido todo su CO y, se colocaba dentro de casa sobre un hueco de madera y debajo de la mesa destinada a sus labores. Entonces ya no existía peligro de intoxicación.

   Sin embargo, pasados unos años, primero las cocinas “Practic” con una mechas enrollada alrededor de un cilindro que se iba impregnando de petróleo y más tarde el butano, acabaron con las chimeneas de las casas de pueblo y sus braseros, sus fogones de carbón vegetal para guisar y la luz eléctrica, para calentar las planchas.

   En pocas palabras, Todo ello fue debido a la salida de la miseria y pobreza hambruna de la post guerra civil la que permitió esos lujos a principios de la década de los sesenta en unos casos y a mitad de la de los cincuenta en otros. Al igual que la proliferación de los frigoríficos, algo que hoy se ve tan normal. Ahora inmersos en una decadente y progresiva depresión económica, me ha alcanzado la memoria todo esto a través de telediarios o de la prensa escrita. No es malo que la gente recuerde, aprenda y sobretodo que prevenga.

   Por último decir que los medios de comunicación, en general, hoy en día son como aves de rapiña en busca de la carroña del culpable, sin dar la información de todo lo que se avecina. El gas butano, bien instalado y salvo accidentes e imprudencias, es y ha sido muy seguro, al igual que el brasero sabiamente alimentado con carbón vegetal.

   “Volver atrás, siempre resultará muy duro”

 

   Capricho.

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