NADAR CONTRA CORRIENTE
Decía mi pobre padre que, “si se caía una mujer a un río, no la buscases hacia el mar sino hacia arriba”. Así funciona nuestro amigo Zapatero. Él nada siempre contra corriente, empecinado, terco y porfiado. No le conozco ninguna afición salvo ser del Barcelona C de F y, quizás lo sea por conveniencia. Ya que allí posee apoyos condicionados al dinero del resto de los españoles que les dé a los catalanes, éstos siempre tan pedigüeños. De ésos a quienes tanto odian los catalanes, y de esa España vituperada y afrentada en cuanto pueden demostrar hacia ella su denuesto. Desean una república catalana, pero con cuatro mil millones de euros anuales de España. Me recuerdan a los jóvenes de 18 años que ya son independientes y mayores de edad para realizar lo que les dé la real gana, pero sentados todo el día en el sofá de la casa paterna y dependiendo de los escuálidos fondillos de éstos. Incluso amenazándolos, alcanzando en muchos casos la agresión física. Igual que los catalanes quemando la bandera de su País nodriza, España. Sin embargo, desconocen que quizás Lérida y Tarragona no les siguiesen en su aventura. Nada que decir de Andorra. Los andorranos viven como nadie, que les vayan con bobadas del idioma. Ejemplo: Austria y Alemania. Que les pidan a los austriacos que sean alemanes, por aquello de hablar el mismo idioma.
Hoy he estado leyendo diferentes reacciones de todos los partidos, y de sus políticos más representativos. Todos claman contra esta subida de impuestos. Igualmente catedráticos de economía. Menos él, que no le explica al pueblo español qué se ha hecho de los euros y su remanente tan copioso que voceaba en vísperas de las últimas elecciones nacionales. Un servidor, desde su penumbra de persona desconocida, me gustaría que toda España le reclamase como acto doloso la pérdida multimillonaria en miles de millones de euros en pocos meses. ¿Qué se ha hecho de ese dinero, y de ser la nación más fuerte económicamente dentro de la zona euro? Igualmente lo sentaría en el banquillo de los acusados, para que explicase, porqué estuvo mintiendo hasta hace bien poco y negando que España estuviese en crisis. Un Presidente que miente con tanto descaro debe dimitir y, más tarde ir a la cárcel mientras no demuestre qué ha hecho con esos miles de millones que pregonaba, y si era mentira, dejó de serlo en su boca, ya que sabido es que la verdad se puede inventar, como creo que dijo el inolvidable poeta Manuel Machado. A esa verdad inventada les debe hacer frente ante la Justicia y el pueblo.
Mienten igualmente ahora, él y la señora Salgado, Al menos la segunda comenzó ayer por reconocer que la subida de los impuestos atacaría en la línea de flotación a la clase media. No tardará mucho en mostrarse de acuerdo que igualmente convierte en indigentes a los pobres. Pero él no, el se mantiene en que tan sólo influirá en los ricos, conociendo que a éstos jamás les afecta la pobreza, por un dos por ciento más o menos.
Sin embargo, el mayor pecado de Zapatero es la poquedad o cobardía para salir a la palestra y decirle al pueblo español lo que les espera. A su vez, a la hora de sacar adelante unos presupuestos, no pagar un precio tan elevado como el que estuvo pagando Franco durante toda su dictadura por haber ganado la guerra.
Si no los puede sacar por sí mismo, que dimita y que adelante las elecciones. Debe de ser valiente y no seguir sin el voto favorable de una mayoría española. En ello el PP de don Mariano posee la misma culpa para en momentos tan delicados no apoyar con todas sus fuerzas para no nadar en contra de corriente. Las descalificaciones son cañas que se convierten en lanzas. Como ejemplo, el mayor templo del PP. Sus pilares con su barón al frente se vienen abajo por los hercúleos brazos de la codicia y el posible robo, en momentos tan delicados como éste. El señor Costa no se quiere marchar sólo, olvidando que más vale sólo que mal acompañado, y puede ocurrir que la cascada le alcance al señor Camps, y confieso que me sabría mal, ya que mi concepto de él a nivel personal y político, no converge con lo que ocurre a su alrededor y le salpica cada día más.
Ahora ya no depende de él. Todo está en manos de la Justicia y, caso de ser cierto y probado lo que se habla y escribe en los medios de comunicación, no creo que la dimisión sea suficiente. El tiempo y la Justicia se encargarán de quitar o dar razones.
Capricho.
José Pardo nace y convive con la extrema pobreza, pero muy alejado de la miseria. Tras pasar sus primeros años de vida en Bétera, montados en un carro de su abuelo paterno, se traslada con sus padres y hermana, y los pocos enseres con los que contaban, a una finca donde ejercerán como personal doméstico al servicio de unos grandes señores.

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