¡HASTA EL ÚLTIMO DÍA!
El señor Pérez Rubalcaba, desea jodernos la última noche del año y la entrada del próximo. Aunque ya lo estemos bastante, nunca es suficiente para cualquier gobierno. Y en su ideario está, no desearnos algo de felicidad y mucho menos que pensemos que 2010 será mejor.
Ahora este hombre que nunca he sabido si va sin afeitar o lleva barba, nos anuncia una nueva e inmediata mala noticia plena de inoportunidad: “ETA, puede atentar gravemente”. Amigo Rubalcaba, más gravemente que sus congéneres políticos del malamente denominado Partido Socialista, nadie puede atentarnos peor al pueblo; en todo caso un poco menos.
Desde mi máximo respeto hacia, las próximas víctimas que usted anuncia y, de mi repulsa hacia usted por actuar como Bush atemorizando al pueblo en el último día del año, le diré que un par de víctimas o veinte, no son nada comparado con el estado de ansiedad de cuatro millones de parados, y de los otro cuatro que trabajan, tomando ansiolíticos por miedo a perderlo, esta es la mala noticia. La de un posible atentado, guárdesela usted y sus subordinados encargados de la seguridad del estado. Actúen y trabajen de tapadillo y no nos amarguen más. ¿O, no sé da cuenta, de qué el pueblo ya no puede más?
Su superior inmediato, Zapatero, ya nos ha dado la segunda agradable noticia, que durante todo el 2010, espera que pasemos de la recesión, para al final del próximo año, comenzar a vislumbrar una tenue luz al final del túnel, esa de los brotes verdes que nos anunció hace ya tiempo y, que su oído y mente labriegas, escuchaban crecer los tiernos tallos de la recuperación económica. ¡Menudos pajarracos, están ustedes hechos! Aquí lo único que vislumbramos los españoles, es cada jornada, un futuro más oscuro, como cantaba el inolvidable Antonio Molina.
Queridos amigos todos, y enemigos también: Disfrutemos de esta noche, brindemos con un vasito de vino, o con lo que cada cual y de acuerdo con sus posibles desee. Hagámoslo por la tolerancia del pueblo, y aportemos cada cual nuestro granito de arena. Alejémonos de irritaciones inútiles. Comamos, compartamos y dejemos comer. Respetemos las voluntades de todos los credos, al margen de saber que España fue declarada un país laico pero que, por otra parte, se declaran los derechos de libertad para todas las creencias. Así pues dejemos los crucifijos quietos, ya que no dañan a nadie, y otras cosas que irritan. Es lo que desean ellos, los políticos, cosas en las que entretenernos y enfrentarnos, con la finalidad de olvidar lo más obvio. Seamos considerados con los que no piensan cómo nosotros, otra cosa, es cómo actúen. Respeto, tolerancia, ética o moral y mucha educación. Sin olvidar la ayuda tan necesaria en estos momentos, a nuestro prójimo cercano.
Feliz fin de año, salud y trabajo para todos. Amén.
Capricho.
José Pardo nace y convive con la extrema pobreza, pero muy alejado de la miseria. Tras pasar sus primeros años de vida en Bétera, montados en un carro de su abuelo paterno, se traslada con sus padres y hermana, y los pocos enseres con los que contaban, a una finca donde ejercerán como personal doméstico al servicio de unos grandes señores.

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