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LA MUERTE VISTA DE CERCA

Jueves, 3 de Junio de 2010

Cuando lees en la prensa el fallecimiento de gente joven, yo siempre recuerdo, que siendo ya un mozo, creía que solamente moría la gente mayor. Hoy en día, es mucha la gente joven que se queda por el camino; unos–quizás la mayoría– debido a accidentes de tráfico, otros entre los cuarenta y cincuenta, a causa de infartos e igualmente muchos a causa de un cáncer prematuro. Pero, todo esto lo leemos o nos lo cuentan de gente desconocida y, afecta poco o nada.

Ayer, mi esposa y un servidor, sufrimos un gran trauma y dolor, al notificarnos que un joven muy querido y conocido por nosotros, había fallecido de un modo trágico. Este hombre de 38 años, había pernoctado muchas veces en nuestra morada de niño. Al igual que nuestro hijo en la de sus padres. Mi esposa, lo bañaba y le daba la cena a él y nuestro hijo. Igual hacía Pepa, con el nuestro.

Hace muchos años, al menos treinta, su padre y yo, planeamos un viaje en moto con nuestros vástagos a Andorra. Los niños llevaban toda la semana esperando la llegada del sábado. El día salió muy nublado y presagiaba mucha lluvia. Pero, ¿quién contenía la ilusión y el sueño de dos niños? Nos pusimos temprano en marcha. A 40 kilómetros de casa, entramos en el interior de un pueblo y compramos impermeables para todos.

La lluvia no se hizo esperar, caía a cántaros. Nos detuvimos y hablamos entre Vicente y yo, sobre la posibilidad de volver a casa. ¡Madre mía, qué has dicho! ¡Pero, si no llueve nada! Nos soltaron los dos niños.

Bueno, seguimos por aquellas carreteras cruzando la Provincia de Tarragona y a continuación la de Lérida. Cada vez llovía más. ¿No sé cómo, pero alcanzamos las calles de Andorra y el hotel que habíamos reservado?

Allí, pasamos dos días inolvidables. Cada vez que me veía Vicente, me recordaba la felicidad de aquel viaje y lo temerarios que fuimos ambos. Hoy, al abrazarnos y entre sollozos me lo ha recordado de nuevo.

Amigos desde hace más treinta años y vecinos, mi primer pensamiento fue para sus padres; hijo único al igual que el nuestro, han sido unos padres que han vivido pendientes de su hijo. Se llamaba Juan, para mí, siempre lo recordaré como Juanito.

Hace unos meses, mi esposa y yo, nos vimos sorprendidos por su agradable acercamiento a nuestra mesa de un bar, para darnos unos besos, sentarse unos minutos y contarnos cosas. Como siempre, sus ojos brillaban de felicidad y estaban repletos de niño bondadoso y despreocupado. Fue desgraciadamente nuestro último contacto personal.

Hoy, hemos asistido a su funeral. Primero, me he abrazado con su padre sin poder contener las lágrimas. Más doloroso, ha resultado para mí, abrazarme a Pepa. Mi esposa no paraba de llorar. Allí casi todos los reunidos y que, éramos muchos, nos conocíamos. En realidad, no ha existido misa de difuntos. Una breve alocución del sacerdote, el rezo de un padre nuestro y directos al verde césped, donde en una hornacina incrustada en el suelo, han sido depositadas sus cenizas.

En unos días, allí habrá una lápida fría con la grabación escueta de nombre apellidos, fecha de nacimiento y el día de hoy. Sobre ésta, caerán las inclemencias del tiempo, las cuales irán borrando la nitidez del primer día. Sus padres, visitarán la tumba, depositarán unas flores y, quizás se pregunten, ¿qué hicieron mal? Lo bien cierto, es que, pienso, que nada. Pero vivirán atormentados de por vida. El duelo y los recuerdos imperecederos les seguirán hasta su tumba.

Pepa y Vicente, han sufrido la pérdida de su mejor bien. La naturaleza ha dado un salto en su devenir, algo inusual pero, al que quedamos expuestos todos los padres del mundo. Mi más sentido pésame, queridos amigos, levantad el corazón y vivid. Amén.

Capricho.

General

  1. Viernes, 4 de Junio de 2010 a las 19:07 | #1

    Pepe, he leido este escrito y me ha gustado.
    Saludos, sigo leyendo tus comentarios y opiniones

  2. Paco
    Sábado, 5 de Junio de 2010 a las 00:12 | #2

    Querido Sr. Pardo:
    Siempre es difícil hablar en estos casos, pues es imposible mitigar el dolor que se siente con unas simples palabras. Solo podemos pensar que la muerte solo es definitiva cuando la persona en cuestión es olvidada por todos, mientras tanto su alma vive con nosotros en nuestro corazón.
    Un fuerte abrazo.
    Paco

  3. Capricho
    Sábado, 5 de Junio de 2010 a las 15:01 | #3

    Estimado Manolo: El artículo, por desgracia, es una tristísima y cercana realidad; que le ha hecho llorar de dolor a una pequeña comunidad. Un ambrazo, de tu amigo Pepe.

  4. Capricho
    Sábado, 5 de Junio de 2010 a las 15:04 | #4

    Querido amigo Paco: Mi dolor, aún queriendo mucho a Juanito, lo expreso por sus padres. Pepa y Vicente, han muerto con su hijo.
    Tu amigo, Pepe Pardo.

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