DENTRO DE POCO, SONARÁN LOS DESPERTADORES
He visto ganar a España su primer mundial de fútbol. En casa sólo y con mi mujer asomándose de vez en cuando. Hemos pasado un día espléndido rodeado de los nuestros y unos hijos de amigos ancestrales con sus niños. Los besos de nuestra nieta suenan a gloria.
Hemos degustado una clásica paella valenciana, los hombres hemos dormido siesta y sobre las 19’30 se han ido todos. Una hora para recoger lo más imprescindible, darle la comida a REDI y, ponerme delante del televisor con una botella de agua fresquita.
No he pasado nervios, pero, me ha gustado que ganase España, y no, los he pasado, por estar seguro de que el partido se iba a ganar. Toda España está en la calle enloquecida de fervor, pero mañana, ya hoy, sonarán los despertadores.
Más de cuatro millones de parados volverán a sus colas ante el INEM. Soportarán horas de calor intenso en busca de una diminuta luz de esperanza. Casi todos o todos, volverán de nuevo cariacontecidos a sus hogares. La penuria y la carencia de lo más necesario los cerca cada día más. Pero, España es Campeona del Mundo, enhorabuena.
Dentro de estas colas plenas de ansiedad y desesperación, 125.000 valencianos, ya no poseen ninguna cobertura de ingresos. No creo que en los balcones de sus casas hayan ondeado banderas españolas.
El despertador, es un aparato que quita ilusiones y marca la hora de las tristes realidades y aleja las fantasías del preludio al sueño. Pero, me alegra que la Selección Española de Fútbol, haya hecho felices a mucha gente. Al menos, entre las horas previas y las dos del partido, muchos habrán olvidado sus pesares.
Riiiiiiiiiiinnnnnng, riiiiiiiiiiiinnnnnnnnnnngggg, las siete, hora de levantarse e ir a la cola. Mañana más de lo mismo, al otro y al siguiente…
Capricho.
José Pardo nace y convive con la extrema pobreza, pero muy alejado de la miseria. Tras pasar sus primeros años de vida en Bétera, montados en un carro de su abuelo paterno, se traslada con sus padres y hermana, y los pocos enseres con los que contaban, a una finca donde ejercerán como personal doméstico al servicio de unos grandes señores.

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