LA RÉPLICA AL INSULTO
Desde el Gobierno central y desde los distintos gobiernos autonómicos, se pasan sus mandatos políticos, a través de sus distintos gubernativos, insultando al pueblo y menospreciando su inteligencia, a través del engaño continuado.
Las leyes impositivas sin el consentimiento del ciudadano, nos insultan gravemente en lo personal, en lo material y en lo ético o moral. Zapatero – tan dialogante según él– como dictatorial insulta gravemente a muchos estamentos de la sociedad. La Ley del aborto, sin ir más lejos, supone mucho más, que llamarles cerdos o hijos de mala madre a más de la mitad de españoles. Eso, es un insulto muy grave que merece réplica. ¿Hasta dónde, le alcanza el derecho a cualquier español de insultar al Presidente de España? Hasta donde quiera.
Tras el primer día del debate sobre la Nación, en el que se mantuvo firme en mantener el ESTATUT, remitiendo a los catalanes a la sentencia del TJ. En el día de ayer, cual “giralda vulgar” le suavizó muy y mucho el discurso a Cataluña.
Así, un servidor suyo, se siente insultado gravemente por usted. Nunca el pueblo español, los que le hemos votado y los que no, podemos estar seguros de nada de lo que diga. Usted miente señor Zapatero y ha mentido reiteradamente al pueblo, a éste al que pertenecemos todos. Mentirnos, es insultarnos muy gravemente. Tan sólo por este hecho, en cualquier país, a un presidente le cuesta el cargo. Además, nunca le he oído pedir disculpas por sus disimulos.
¿Posee réplica al insulto su mendacidad? ¡Todo el que queramos, y más! ¡Y, usted a tragar! El mayor insulto es el engaño y la mentira. Mintió con lo de ETA. Grave mentira, insultó al pueblo y faltó a la ética o moral: “Séptimo Mandamiento de la Ley de Dios”.
Un servidor, es ateo, pero, mis padres, me educaron desde su enorme humildad, pobreza y falta de conocimientos académicos –tan sólo leer, escribir y firmar– en la ética o moral y respetar cada una de sus normas. Con esto, no deseo decir que haya sido un santo, pero, desde mis funciones privadas y en el seno de mi familia, he respetado lo que me enseñaron y, he caminado según las ordenanzas.
Usted, ha estado insultándonos gravemente a los españoles, desde la falacia continuada, negando la existencia de la crisis de modo reiterativo. De nuevo la falsedad y, a través de ésta, el insulto a todo un pueblo.
Ha gobernado –olvidando sus predicados socialistas– con el máximo rigor capitalista. No se necesitan muchos estudios en economía, para saber que a esta depresión mundial, la ha abocado un capitalismo feroz. Y, bajo su mandato, así ha regido y llevado a la bancarrota a muchísimos cientos de miles de españoles. ¡Extraño socialismo el suyo!
¿Qué réplica merecen sus insultos y fingimiento continuados? La que desee cualquier español.
La última suya, la leo hoy en la prensa escrita, va a prohibir los anuncios de meretrices y prostíbulos en los periódicos. Desea con ello arruinar a otro gremio –el periodístico– que ya camina bastante jodido. Extraña moral la suya. Por una parte quita los símbolos religiosos de los lugares públicos, por otra ordena, por decretazo y Ley, el aborto libre incluyendo a las menores sin el consentimiento de sus padres, y por otra vereda, no le importa lacerar más la economía española, silenciando un sector que ha existido toda la vida y lo continuará haciendo.
Por todo ello y mucho más, amigo camarada, usted se hace acreedor a cualquier réplica insultándole gravemente en lo personal y lo político. Nunca se podrán separar ambas funciones. Lo que hace como Presidente, lo realiza la persona y viceversa. ¡Que cada palo aguante su vela!
Capricho.
José Pardo nace y convive con la extrema pobreza, pero muy alejado de la miseria. Tras pasar sus primeros años de vida en Bétera, montados en un carro de su abuelo paterno, se traslada con sus padres y hermana, y los pocos enseres con los que contaban, a una finca donde ejercerán como personal doméstico al servicio de unos grandes señores.

Últimos comentarios