José Pardo nace y convive con la extrema pobreza, pero muy alejado de la miseria. Tras pasar sus primeros años de vida en Bétera, montados en un carro de su abuelo paterno, se traslada con sus padres y hermana, y los pocos enseres con los que contaban, a una finca donde ejercerán como personal doméstico al servicio de unos grandes señores.
Su padre, un impedido más de la trágica Guerra Civil, una persona honesta, gran labriego, de carácter perfeccionista y muy trabajador (a pesar de su lamentable estado físico), se granjea muy pronto las simpatías de aquellas personas. Mientras que Pepito (José Pardo), al igual que su madre y su hermana, son tratados con dignidad y aprecio.
Estos señores pertenecían a la burguesía valenciana de los años cuarenta. Sin embargo, las diferencias de clase, política y religión no son motivo para que aquéllos los marginen, fundamentalmente a él y a su padre, ya que su madre y su hermana eran creyentes y practicantes. Pepe Pardo junior jamás ha podido creer en el Divino Hacedor, tal y como manifiesta en uno de sus libros.
Su padre se sacrifica para que él estudie, pero eso no es suficiente, y Pepe, antes de cumplir los 16 años, inicia la gran huída hacia delante, alejándose para siempre de los trabajos agrícolas en la tierra ajena, quedando ligado a ella tan sólo los veranos hasta los 19 años.
Redi y sus antojos
Sus caprichos, intromisiones, deseos e inquietudes; compañera y musa
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